rebusc-arte-

Estaba leyendo hace unos días un texto que se llama “¿de qué vive un artista?” escrito por Lucas Ospina, bastante conocido, lo vi por ahí en una publicación de Facebook, no era nuevo y seguramente ya todo el mundo leyó lo comentó, pero eso no me importa, el caso es que este texto tenía una forma de escribir muy creativa y elocuente, describiendo las múltiples formas en las que los “artistas” sustentan económicamente su vida y su obra, de cómo se mueven laboralmente, fuera y dentro del medio. Planteaba una reflexión bastante tragicómica -por no decir otra cosa- sobre cómo según él las personas que se dedican al arte están sujetos a entes externos para sobrevivir como el resto de los simples mortales, no hay un dios en este pos mundo, no hay un arte sacro, ni moderno, ni de-colonial, ni transdisciplinar, multipluriposalter… no hay un arte en todo caso.

El arte se murió ¡efectivamente! Nosotros somos como los huevecillos de las moscas que vinieron a incubar en su cadáver putrefacto y podrido, que nadie quiso recoger, y reprodujo su propio ecosistema de bichos babeantes y viscoso, moho y parásitos, la clase creativa. Y así como eclosionan los huevecillos y se expande el moho y la carne es comida por los gusanos que viven en la tierra, siendo el cadáver del arte una cuna para un nuevo ecosistema, una nueva vida, la industria cultural. ¡Y nosotros! Que hemos salido de esos huevecillos académicos (universicarios), somos moscas nuevas listas para volar sobre la popo de alguien y posarnos encima de ella, delicioso. Observando con nuestros inmensos ojos, juntando nuestras patas y haciendo ¡muajajaja!, para luego vomitarnos encima de nosotros y comernos nuestro vómito, porque eso es lo que hacen las moscas. Estoy desencantado de lo que hacen llamar el arte, y no en mal plan, sino en buen plan, yo sé que Ospina en el sentido más cínico posible, tiene razón. Y aquí paso al otro texto que me leí, estaba en un comentario en esa misma publicación, y  dice:

“El autor se queda en lo descriptivo, no aporta nada nuevo y pudo ahorrarnos bastante tiempo de lectura inútil siendo más conciso; dos o tres líneas bastaban para decir lo mismo.”

A lo que a continuación me manda a un texto de Gabriel Zaid que se llama “Instituciones de la Cultura Libre” donde habla sobre cómo la búsqueda de conocimiento por parte de grupos de personas, sea simples conversaciones o la consolidación de academias, son propensas a abrazar un ente de poder ( iglesia, estado, transnacionales, los reptilianos, Kim Jong Un, etc) y siendo esto hecho la búsqueda de conocimiento empieza a ser frenada por las burocracias de las instituciones,  que las grandes búsquedas de conocimiento, los grandes aportes culturales no salen de las instituciones sino que entran a ellas, naciendo “libres”, en parte eso es verdad, sólo en parte. El autor hace un recuento histórico de las distintas etapas que ha tenido la búsqueda de conocimiento o la producción artística antes de ser absorbido por un ente oficial, agrega además datos sobre cómo se han creado universidades e instituciones hegemónicas con el auspicio de entes de poder. Y también nos habla de la “cultura libre”, una especie de colonia hippie en medio de una pradera cantando y bailando en armonía. Fuera de chiste, la idea es muy llamativa, una alternativa a lo oficial, propuesto desde una relación más orgánica con su entorno, funcionando desde la microempresa, y enriqueciéndose por sus encuentros con la persona de a pie. También menciona varios personajes históricos que tuvieron grandes logros por fuera de la universidad, gracias la “cultura Libre”, el fomento de la creatividad, el trabajo mutuo, el afán de conocimiento, el comercio. Pero nuestra realidad es otra, aún estamos en la tiranía del papel, un papel con la cara de Gaitán te pueden conseguir un paquete de papas, un papel que diga VIH positivo te puede cagar la vida, y un cartón con tu nombre junto con el Lindo nombre de una universidad conocida te puede dar la oportunidad de moverte libre (aplica condiciones y restricciones), las instituciones, creería yo, son como un lunar con pelo, te fastidia su presencia, te lo quieres sacar pero no puedes, pero si estas de buenas, te puede hasta hacer ver sexy.

Pienso que quien hizo el comentario tiene razón, Ospina se queda en los valles de lágrimas y las escenas telenovelescas. ¿Pero y qué? Muy entretenido, muy bien escrito, muy poético, muy cierto, bueno ya, like y seguir bajando el muro de Facebook. Ah y compartirlo para pretender que me importa. Creo que si uno quiere vivir de las convocatorias puede hacerlo, o si quiere vivir de hacer empanadas y pinta en secreto, todo bien, no sería el primero ni será el último, no todos pueden ni van a tener una exposición en la Tate Gallery de Londres, pero esas no son penas. La cultura libre es una idea linda, de la cual se le puede sacar mucho, porque plantea que un productor cultural ya no tiene que depender necesariamente de la teta del estado, que puede moverse muy a lo Do it yourself ¡y que le puede ir bien! Eso me gusta.

Mi punto es que se puede vivir de esto que llamamos arte sin andar pegados a esa teta como nos enseñaron en la academia, recalcitrante y burócrata, se puede hacer una búsqueda de conocimiento hablando popó con los amigos, sentándose a dibujar solo porque sí, mirando una película de Adam Sandler, saliendo a montar cicla, sea como sea, pero siempre compartiendo las ideas. Ahora no le quito el mérito que tiene la academia, no es que le cargue bronca porque soy mal estudiante (aunque lo sea), uno siempre tiene ese amigo que cuando sale del colegio, sólo habla del colegio, de los paseos y las recochas, y pasan los años y sigue hablando de eso, ¡qué fastidio!. Decir que sólo se hacen aportes en la cultura gracias la academia  y demás,  es como decir que una puta no puede escribir poesía mística, o que un Ph. D en filosofía no se jala la nutria mientras mira Redtube, ¡y vaya que lo hace! Sí se puede ir más allá de la escuelita, todo es cuestión de voluntad, y de palanca.

Alejandro Quito Gaona

referencias:

http://lasillavacia.com/elblogueo/lospina/22116/de-que-vive-un-artista

http://www.letraslibres.com/revista/dossier/instituciones-de-la-cultura-libre

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Pequeño comentario Sobre la Obra de Nadín Ospina.

 

– Prendo el televisor: Canal Fox. Homero Simpson estrangula brutalmente a Bart Simpson. Canal Caracol.  Avances de “Escobar, el patrón del mal”. Señal Colombia, documental sobre el legado de la cerámica indígena, martes a las 8:00 p.m. ¡Ya vuelve, Lego Ninja Adventure, Sólo en Nick! – Apago el televisor, cambio de Matrix. Iniciar sesión de Facebook. A Nadín Ospina le gusta la publicación del 23 de febrero del 19 de marzo del 24 de diciembre, Nadín Ospina hizo una publicación, y otra, y otra. Nadín Ospina te invitó a su evento, La Suerte  del Color, Retrospectiva, 1980-2013. Rechazar.

No cabe duda que la obra de Ospina, a lo largo de su carrera ha tenido varios cambios en su forma de construir imagen y discurso, y que esos cambios, que siguen jugando en el mismo sentido de la obra, han marcado un hito en lo  que es el arte colombiano desde los 80 para adelante, Ospina distorsiona la idea de identidad cultural, inicialmente para cuestionar la idea de lo que significa ser latinoamericano, poniendo en conflictos la herencia cultural indígena y la cultura de masas impuesta desde la hegemonía occidental, exagera el conflicto hasta que anula ambas partes. A lo largo de los años, la obra de Ospina ha devenido en entropía, en desgaste.

Decayendo en obviedad, denota una operación de copy-paste que funcionó en un inicio con los críticos del high tech, pero que ahora degenerado el gesto, se convierte en una mera estrategia estilística, carente de sentido, enajenada por su propio exceso de sobre-escritura. “En cuanto a la escultura Ospina ha retornado la figuración abandonada en el país desde mediados de siglo (si no se cuenta la estatuaria y uno que otro experimento interrumpido) para internarse en lo que se podría denominar “un expresionismo sui géneris” (1). ¿Expresionismo sui generis? ¿Eso tiene algún significado de verdad? ¿Por qué expresionismo? ¿Por qué sui generis?

Nadín Ospina es el artista pop por excelencia de este país, siguiendo esa tradición, roba imágenes de la cultura popular-digo robar no, las apropia- y con una mano coge una y con la otra mano la otra y las golpean formando una masa monstruosa de signos, un mutante. Un Mickey mouse cerámico. Es una copia de una copia, de Warhol, de Jeff Koons, de Murakami, de Nadín Ospina. Y el Bart Simpson chibcha nos mira fijamente con sus ojos muertos  desde su pedestal, nos odia.

Desgaste por sobrecargo. Existe una tendencia en los últimos años en donde los contenidos en imágenes tienen a recargarse, voluntaria o involuntariamente,  de discursos, de cinismos, de rellenos incomprensibles y laberinticos de cada vez más y más fichitas de lego. ¿Para qué? Había un lenguaje de mucha más riqueza simbólica en los primeros años, los finales de los 80 y principios de los 90. Cuando pintaba, o sea, cuando pintaba bien. La etapa más relevante en su obra fue esa, antes de ganarse el premio del salón nacional de artistas –qué coincidencia- (2) y bueno también un poco después, hasta los críticos del High Tech. Ahí fue su pico, luego de eso empezó el lento decaer.

Creo que ya había hecho entender su punto con los críticos de High Tech, los personajes de Disney van ahí de colada, junto con Eric Cartman, Super Rodin, etc. Son lo mismo disfrazados de otra cosa, para que no se vea tan monótono, para que crean que evolucionó el lenguaje y el discurso. Pero no. Y ya han pasado casi 20 años desde entonces. Pero pues él  ya la sabe hacer, la tiene calibrada. Por algo se posicionó, por algo “triunfó”. Si la formula funciona siempre, ¿por qué no usarla?

Pero he ahí el asunto, no siempre funciona, a veces el ojo es de un tigre de papel. Por otro lado, cuando se usa la misma receta de arroz con pollo que quedó deliciosa al principio, ya no es tan rico, porque es igual, y el sabor será cada vez más inerte hasta que sepa a un arroz viejo recalentado todo revuelto todo manoseado, pero con la misma exacta receta deliciosa del principio. Y así mismo como el arroz con pollo, la obra de Nadín Ospina es sólo un mazacote de lo que alguna vez fue.

 

 

 

 

 

 

 

 

Notas:

(1)    Eduardo Serrano. 1990. Del catálogo de la exposición: Los críticos y el arte de los 90s

(2)    1992. Primer Premio. XXXIV Salón Nacional de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá.

Programación Estándar (Juan Téllez)

 

 

 

Madrugar, literalmente levantarse cuando aún es de noche porque así te lo enseñan desde pequeño, si es que dormiste. La rutina del baño, el aseo cotidiano que requiere la presentación en sociedad. Consumir alimentos, prepararse para el día, acciones automáticas, autómatas sociales. El tiempo empieza a circular mientras el cerebro aún despierta, cuando menos lo notas ya vas tarde y empiezas a correr, el tiempo vuela y tus pies corren torpes, transmilenio corre torpe, hasta el cigarrillo enciende torpemente en medio del gentío que corre torpe también y se apresura al encuentro de sus obligaciones cotidianas, rutinas monótonas, existencias vacías, corazones rotos y silencios profundos del alma disfrazados de carnaval civilizado; el cigarrillo muere torpemente en las manos y aún vas tarde. ¿Apresurarse o qué más da? El taco programado brinca al estado de piloto automático impuesto por una malograda noción de disciplina. Corres. Por supuesto que corres.

 

Ahora el ritual de la clase, el monema central de la vida académica. Calentar el puesto mientras el ritual da inicio, y no precisamente en sentido figurado; calentar la existencia de una intimidad mañanera interrumpida por la monstruosa máquina de la realidad establecida, mísero fanatismo rousseano; y el frio de la altiplanicie, del gris centro de cemento, el frío matutino de la capital. No llegan muchos y ya va pasando la media hora, pretendamos entonces comenzar la clase, inicio del conteo regresivo, exacerbación de la náusea sartreana.

 

Aprende esto, aprende aquello, contenidos a chorro, producción sistemática de embutidos técnico-intelectuales en envoltorio de carne humana con destino al despiadado mundo de las industrias culturales. El trasero en el pupitre, la cabeza en la estética relacional, en Kant, Francastel, Félix Torres Gonzales, Marx, Hegel, Sontag, las vanguardias, Fontcuberta, teorías, información, información, información, específica, programada ¿qué haré hoy después de clase? ¿Tendré dinero suficiente para sobrevivir la jornada? Creo que esta noche veré el documental palestino que tanto quería o si no termino el libro de historias eróticas… Hey! ¡Concéntrate! ¡Enfócate! Enfócate en Incolballet, enfócate en la arquitectura, en la historia, en el pensamiento crítico y la dialéctica académica, en el siglo XX, en el XXI, en el XIX y en el XVIII, en la teoría de sistemas, el pensamiento complejo, la filosofía y la estética, la ética profesional aunque de eso muchos más bien poco, en la técnica; la angustia kafkiana cuando uno ya no se reconoce a sí mismo y es necesaria una bocanada de oxígeno, así tenga smog, así huela a orines y mierda de habitantes de la ciudad sin techo. Un tinto, un tinto y un cigarro son la salvación platónica, son la respuesta.

 

Hola veci, regáleme un combo por favor (veci o vecino: vocablo diplomático indispensable para desenvolverse en el rizoma social bogotano; combo: medio paquete de Mustang azul y un tinto grande), muchas gracias. Es la mañana todavía, hay vida humana que transita bajo el sol y el contraste con la caverna del salón resulta abrumador. Por lo pronto bienvenido al Café Camilo Torres (pero no el cura guerrillero, el otro, que tampoco conozco porque nunca me enseñaron mucho de historia criolla), en todo caso el busto que se ubica en la carrera 13 con 15 y las sucias escalinatas que lo rodean, el procrastinadero por excelencia del estudiante. El cigarrillo deviene, el tinto deviene, la visita deviene, y así mismo deviene la rutina de proyectar seriedad y compromiso para recibir en respuesta una avalancha de responsabilidades pendientes, lo cotidiano. Una vez más la náusea y hasta el hastío del tabaco. Está bien, por lo pronto cumplir con el escalón de tiempo de la cronología escolar, refugiarse una vez más en la caverna, pensar un par de horas sólo para no pensar.

 

Entonces el contenido, las vanguardias, la información, Picasso, la repetición de la repetidera, memorización de cánones, absolutos, verdades. Riqueza cultural, olvido de los sin nombre, estructuras de pensamiento industrializadas, sublimadas y escleróticas, accesorias y necesarias, imposiciones del contexto circunstancial. La clase transcurre, la clase termina. Los autómatas del conocimiento salen en formación de la caverna, salen al encuentro de las siguientes cavernas, de las siguientes rutinas. Monotonía en espectro de grises transita en los pasillos, las caras preocupada y entristecidas ¿por qué? Por el compromiso ¿cuál compromiso? El propio y el social. Pero si yo no me comprometí a nada. No importa, aquí naciste y aquí tienes que estar, escoger una carrera, desenvolverte en la vida y volverte alguien ¿y alguien para quién? Para la comunidad no lo dudes, ¿para quién si no sacrificaste hace tanto tiempo tu autonomía emocional, física y racional en esta fábrica erudita de producción serial?

 

AVIZOR

Imagen

“el pez del cielo” Alejandra Rincón, Video en HD

¿Cómo enojarme con el arte de nuevos medios siendo yo un involucrado de manera directa o indirecta a ellos, si bien a mí no se me da mucho la cuestión del video desde el ámbito técnico (para no decir que doy asco)?, también lo utilizo para mi trabajo¿cómo enojarme con una pieza o serie de piezas si es que se les puede llamar así en donde su desarrollo tanto como proceso técnico, estético y de construcción de discurso sea relativamente aceptable a pesar de caer en vergonzosos clichés?

¿Cómo? Díganme ¿cómo enojarse con una curaduría aséptica, tan asquerosamente limpia? cada sala era un mini templo a sí misma, a su inmenso ego (pensé en la capilla de Rothko). Y bueno, ¿por qué enojarse con semejante nombre haciéndose notar en la academia, tan respetado, de semejante trayectoria y trayendo consigo a sus acompañantes? (acompañante que a todas estas, poca importancia tienen).

Supongo que a pesar de todo esto, me cuesta enojarme con lo que vi, porque estuvo entretenido, muy a lo “no tengo nada que hacer en mi casa vamos a ver una exposición de video arte”, se pasó bueno mirando cómo otros miran el vacío y lo graban para su deleite, tal cual como en Belleza Americana.

Fui a ver lo que iba a ver y esto fue lo que más enojo me dio, que lo vi, vi el vacío de esos otros súper artistas. O no enojo, más bien hastío, la sensación de estar ya fastidiado de tanta fascinación por una metafísica que más que auténtica, parece postiza, el embelese fantástico y fetichista a los actos insignifcantes, los impecables trabajos de edición para hacer collages de imágenes y discursos tan recontra masticados, puestos encima uno de otra como una plasta. Muy bien hechecitos los videos, muy bonitos sus discursos, linda curaduría…  me aburrí, ya cambiemos de canal.

Sobre la exposición AVIZOR, curaduría de Mario Opazo, con los artistas Alejandra Rincón, Luis Miguel Hernández, Leonardo López, Mario Opazo. Sala de exposiciones ASAB del 6 de Marzo al 28 de Marzo de 2014.

29 de enero de 2012. 2:42 a. m.

El culto al cuerpo, la obsesión por el consumo y la comunicación se volvieron contra el individuo, Existir en este mundo contemporáneo se ha convertido esencialmente en un conflicto interno, la vida contemporánea es una contradicción espiritual para el individuo criado en el frío y desolado abrigo de occidente.

Todos sus valores se caen bajo su propio peso, y se vive en constante incertidumbre;  pareciera que la civilización estuviese en un largo derrumbe, que ya ha durado bastante. La postmodernidad precede con el cambio del formalismo del estructuralismo al nihilismo del posestructuralismo. El primero tiene como fin relacionar las formas de comportamiento de cada sujeto para encontrar un común
denominador entre ellas y determinar así un lenguaje universal, una
codificación a partir de la sociología.

       En el posestructuralismo, en cambio, se definen las estructuras psicológicas del sujeto a partir de los medios masivos de comunicación, entonces se absolutiza la semiología y se oculta el sujeto como entidad única, haciendo de todo un producto del mero consumo [ARAD P-ONN] 

Por pesimista que suene, el fin es una promesa que se aplaza, que deja solo expectativa pero que no concluye de modo contundente. Ni  el individuo, ni la masa encuentran ya descanso o redención en religión, excesos, dinero, superficialidad, búsqueda del conocimiento, ascetismo o corruptibilidad, y si lo hace, se engaña.  Este sinsentido que predomina contamina incluso al espíritu más noble, al alma más elevada. De este modo, la condición corruptible del espíritu del individuo contemporáneo se ve expresada en las artes.

Ahora, partiendo de la concepción de que el arte es la manera de sintetizar el sentir y pensar de un tiempo y una sociedad determinada, así como el sentir y pensar particular del artista acerca de la misma, podríamos decir no que el arte ha muerto como se ha planteado, sino que se arrastra del mismo modo que se arrastra occidente, en inacabable agonía. Aunque esto no parece molestarle mucho al artista, de hecho, tiene el descaro de aprovecharse de esta situación de desconcierto y sacarle el mejor partido, con las mejores intenciones, claro está.

¿Cuál es el problema del arte? ¿Cuál es el objetivo del arte? ¿Cómo se desarrolla el proceso estético bajo las circunstancias de la contemporaneidad?  Repasemos los hechos rápidamente; al crítico e historiador le encanta dividir los momentos temporales en “épocas” o “periodos” que se determina por el interés del sistema socioeconómico predominante, de este modo se han podido clasificar los momentos y vertientes en la historia del arte hasta este tiempo como lo conocemos. Entonces tenemos al arte moderno y al arte contemporáneo o postmoderno sobre la mesa, el primero ubicado cronológicamente desde la mitad del siglo XIX hasta mediados de 1930, el segundo, desde principios de los 50’s hasta el 29 de enero de 2012 a las  2:42 a. m.

El arte moderno fue el reflejo de los múltiples y vertiginosos sucesos que se vieron enmarcados dentro de este periodo de tiempo, los avances científicos, la industrialización, la primera guerra mundial, para tomar algunos ejemplos. Del mismo modo el arte “posmoderno” es la personificación de todos los traumas del individuo a partir de lo que fue en un principio la segunda guerra mundial y los sucesos que le continuaron, entonces el alimento del arte contemporáneo es tanto el trauma posmoderno, el miedo, el desconsuelo, la incertidumbre del individuo occidentalizado, como una clase de nostalgia.

Aspectos como el avance de las telecomunicaciones, el proyecto de globalización, las situaciones político-económicas que desembocan en conflictos en países usualmente tercermundistas también son referencias para artistas de toda corriente y estilo. Pero, principalmente, más que mirar la práctica artística como un ejercicio de observación del contexto, hemos concluido que el arte contemporáneo es la sesión de terapia de la humanidad. Entendiéndose más como un tratado sicoanalítico codificado, el arte ha servido como muestra de todos los demonios que agobian al individuo perdido en una constante implosión, como una terapia o un consuelo para el individuo en  eterno devenir, una esperanza en cierto sentido.

He aquí que toda la carga histórica de occidente, conlleva a crear un imaginario roto, un llanto, una ansia de sentido; el individuo se mueve en un letargo constante, la masa, en su conglomeración de desencuentros, pulula ida de toda virtud generada principalmente por el desengaño ocasionado por la doble moral de las instituciones que estructuran la civilización. Familia, religión, estado, todos desvirtuados, todos corrompidos, han destruido el sentido de identidad, partiendo el individuo inicialmente, en dos, luego, en miles, “hay mucha gente aquí dentro de mí, todos gritan y todos callan”. ¿Quién como el contemporáneo para no sentirse en ninguna parte? Somos los restos sobrantes de la bodega del Dr. Frankenstein, un número negativo, no somos hombre, no somos superhombre, no somos homínidos, no somos nada.

¿Es culpable la posmodernidad misma de esto? Dadas las circunstancias históricas, no es así, ya que la posmodernidad teóricamente es la superación del modelo anterior basado en la racionalidad del estructuralismo, lo que sucede, es que dados los acontecimientos que precedieron a la década del 50, principalmente las dos guerras mundiales, la modernidad y su modelo perdió toda validez, dejando los malestares posteriores. Hace falta una cachetada en el ego, olvidarse de la pretensión, del mercantilismo de los signos, de las palabras rebuscadas y los mamotretos obsoletos, hace falta llegar a una catarsis, y empezar de nuevo, con la intención de doler, sino también de dañar.

Historia de un parche (artistresidency)

                                                                      “Nadie sabe, nadie supo

¡Fue horrible!,  oh sí! ¡fue horrible!

ésta es la triste historia de un espacio-independiente-de-arte que no tenía nada;

no tenía contenido, no tenía nada

y la gente no bailaba no bailaba no bailaba

                                                     no tenía contenido, no tenía nada

y la gente no bailaba no bailaba no bailaba

Fue horrible, fue horrible,

¡oh sí, fue horrible!

                                                   fue horrible, fue horrible,

¡oh sí, fue horrible!

Esta es la triste historia de un espacio-independiente-de-arte donde la gente no bailaba,

y a los artistas les gritaban… les gritaban

“NO SEAN BRUTOS”

sí se puede,

           no se puede,

                      sí se puede,

                                              no se puede.

Esta es la triste historia de un espacio-independiente-de-arte donde la gente no bailaba,

y la lluvia no paraba no paraba no paraba.

sí se puede,

                 no se puede,

                        sí se puede,

                                               no se puede,

no se puede.”

adaptado de la letra de la canción “fue horrible” de Changa Vieja.

Carta Nunca Enviada a Nadia Granados.

Bogotá, Noviembre de 2013

¡Nadia!

Te entendemos. Estás furiosa. Tienes por qué estarlo. En serio, ya te entendimos, ¿Qué más puedes ofrecer, qué vas a hacer ahora con esa fuerza escénica? ¿Lo mismo de siempre? A la última pregunta, espero que la respuesta sea un rotundo NO. En un momento como éste, donde el cinismo de la industria cultural alcanza sus picos más esquizoides, resulta más complicado mantenerse al margen porque, eso es a lo que apunta el canon contemporáneo, es lo que funciona, lo que se busca, lo que vende. La abyección es la tendencia, y asimismo, quien decide irse por el camino más escabroso buscando algún ideal (supongo) puede estar a merced de ser introducido, moldeado, normalizado dentro de lo predecible, que por supuesto es ell lugar cómodo que se nos impone, inconscientemente, por nuestra propia decisión.

El repetitivo y grotesco espectáculo que roza con lo circense empieza a caer en monotonía, en carencia de recursos, en discursos que se empiezan a mostrar desgastados, y es la caída la que normaliza el gesto,  lo domestica, se permite para el uso del mero entretenimiento, su intento de parecer subversiva en un circuito condenado a la cuadrícula, ha fracasado.  Tal vez la pantalla se ha desvanecido no para mostrar lo que verdaderamente está diciendo, sino para revelar que ya no se está diciendo nada, nada que no se ha dicho antes, una y otra, y otra vez. Nos educaste la mirada.

¿Será posible que la noción de alegoría que se construye a partir de la fragmentación estética de la posmodernidad y la de descentramiento del lenguaje en este caso de los signos, entra en un círculo vicioso del repetir de manera obsesiva los mismos recursos estilísticos y discursivos, construyendo de alguna manera un trauma?, ¿o planteando uno nuevo más complejo, que ya no implica la simple pieza de performance, o el trabajo de una artista, sino que da indicios de un trauma dentro del circuito de la escena “independiente” de arte contemporáneo?  Los nuevos mitos son demasiado artificiales.

Y lo intimidante que proponía la acción, se volvió simplemente, otro espectáculo, algo que sirve para entretener, porque ya se sabe de antemano lo que va a suceder. Esperamos pacientemente en las bancas del parque a que termine de llenar las canecas con el agua inmunda de la fuente, nos tomamos un tinto mientras el carro llega, nos paramos porque ni la gente ni el equipo nos deja ver el show, hay que buscar sitio privilegiado, tomar registro claro está, todo está listo, el público llegó, el escenario está en su lugar, ¡qué comience el espectáculo! Es todo un éxito, felicidades. Y ahora, ¿qué?

Si la idea es hablar desde términos teóricos que se nos enseña cuan si fuera una plana de pre-escolar, de manera que se genere una distancia ficticia entre la realidad del gesto brutal de degradación de los estereotipos, y así presentar su panfleto, el manifiesto de su idea y la reiteración de la misma, el proceso de presentación de lo real, por efecto de la reiteración deliberada se vuelca sobre sí mismo, anulándolo.

¿Tendrá que ver en esto tal vez la perspectiva del espectador? Claro que sí, desde la señora que vende agua aromática que pregunta desconcertada qué es lo que está pasando, hasta la estudiante de universidad de garaje que para pretenderse superior a la señora de las aguas, la mira, de arriba abajo y le dice en el tono más pedante “es un performance” mientras piensa para sí “vieja estúpida”, quizá la estúpida sea ella, la estudiante que pretende entender qué es lo que está pasando y no tiene ni idea, su miopía es dada gracias a su pedantería. Todos  tenemos algo de la estudiante, y también algo de la señora de las aguas, somos todos víctimas y artífices de nuestro propio estancamiento, somos la tierra que ensucia, y somos el agua inmunda.

Ahora, hablando de mí, confieso que tengo miedo, tengo miedo de que ya no se pueda decir algo de forma honesta, tengo miedo de que la verdad quede comprometida por el acto compulsivo de autoafirmación, que se reduzca a un recurso estético, tengo miedo del momento en que todo será puesto patas arriba nuevamente, tengo miedo del día en que los modos de hacer de ahora sean juzgados por la historia, ¿Saldremos bien librados?, ¿Importa? ¿Por qué?

Temo porque en el futuro podríamos volver a caer en el estancamiento. Lo ideal es tratar de no hacerlo, pelear contra eso de alguna manera, no permitir dejarnos ganar tan fácil de eso que hacemos sobre eso que somos. El arte también puede ser el enemigo, y como tal, debemos estar preparados para él, como artistas que somos. ¿Seremos capaces de darle pelea? Yo creo que sí.

Honestamente, un desconocido.

 

 

Nadia Granados “La Fulminante” http://www.lafulminante.com/

Presentación

Para empezar se sienta el precedente de la búsqueda de vías de dialogo alternativo para la lectura de una teoría critico-histórica-estética en donde se vea reflejada la construcción de un discurso no sólo desde lo meramente académico o desde los cánones artísticos institucionales, sino desde la inmediatez de la sensación y la brutal honestidad de lo espontáneo, elementos olvidados por el ancianato (mental)  de letrados que abundan en las células de la creciente clase creativa, tan subdesarrollada como el resto de nosotros.

Se habla de arte como se habla de la telenovela, de la sección de farándula, del partido de fútbol. Se habla de arte con el tono de voz de la tía morronga y chismosa, solterona y rezandera. se habla de arte con crueldad, con pesimismo, con pasión, con odio, con rabia, y sobre todo, con la verdad, esa verdad que desangra como puñalada de barrista en el estomago del skinhead para dibujar ensangrentadas caricaturas callejeras de la 7 en frente de la iglesia de las nieves donde una mujer afrodescendiente canta salsa mientras pasan los hare krishna con bolsas del Oxxo y hay más gente jugando ajedrez en la calle que dentro en el videoplanet. se habla de arte como se habla de la vida misma, porque el arte es la vida misma, es ahora mismo, es aquí mismo, somos nosotros mismos.

El único objetivo es manifestar de manera contundente las diferentes perspectivas acerca de los/las actores/actrices, protagonistas, de reparto, dobles, extras, y demás agentes directos o indirectos dentro del gran retículo endo-plasmático del arte contemporáneo bogotano. la manifestación como proclama, otro panfleto invisible. No se escatima en groserías, ni en citas a pie de página. Habrá ocasiones en que el meta-texto lo entenderá quien lo quiera (pueda) entender, sólo si su voluntad se lo permite.  Habrá ocasiones en que la incertidumbre generará confusión e incluso, ira.

En cualquier caso, bienvenido(a) sea, siga pero no se quede.

Gracias.

Alejandro Quito.