Mes: marzo 2014

Programación Estándar (Juan Téllez)

 

 

 

Madrugar, literalmente levantarse cuando aún es de noche porque así te lo enseñan desde pequeño, si es que dormiste. La rutina del baño, el aseo cotidiano que requiere la presentación en sociedad. Consumir alimentos, prepararse para el día, acciones automáticas, autómatas sociales. El tiempo empieza a circular mientras el cerebro aún despierta, cuando menos lo notas ya vas tarde y empiezas a correr, el tiempo vuela y tus pies corren torpes, transmilenio corre torpe, hasta el cigarrillo enciende torpemente en medio del gentío que corre torpe también y se apresura al encuentro de sus obligaciones cotidianas, rutinas monótonas, existencias vacías, corazones rotos y silencios profundos del alma disfrazados de carnaval civilizado; el cigarrillo muere torpemente en las manos y aún vas tarde. ¿Apresurarse o qué más da? El taco programado brinca al estado de piloto automático impuesto por una malograda noción de disciplina. Corres. Por supuesto que corres.

 

Ahora el ritual de la clase, el monema central de la vida académica. Calentar el puesto mientras el ritual da inicio, y no precisamente en sentido figurado; calentar la existencia de una intimidad mañanera interrumpida por la monstruosa máquina de la realidad establecida, mísero fanatismo rousseano; y el frio de la altiplanicie, del gris centro de cemento, el frío matutino de la capital. No llegan muchos y ya va pasando la media hora, pretendamos entonces comenzar la clase, inicio del conteo regresivo, exacerbación de la náusea sartreana.

 

Aprende esto, aprende aquello, contenidos a chorro, producción sistemática de embutidos técnico-intelectuales en envoltorio de carne humana con destino al despiadado mundo de las industrias culturales. El trasero en el pupitre, la cabeza en la estética relacional, en Kant, Francastel, Félix Torres Gonzales, Marx, Hegel, Sontag, las vanguardias, Fontcuberta, teorías, información, información, información, específica, programada ¿qué haré hoy después de clase? ¿Tendré dinero suficiente para sobrevivir la jornada? Creo que esta noche veré el documental palestino que tanto quería o si no termino el libro de historias eróticas… Hey! ¡Concéntrate! ¡Enfócate! Enfócate en Incolballet, enfócate en la arquitectura, en la historia, en el pensamiento crítico y la dialéctica académica, en el siglo XX, en el XXI, en el XIX y en el XVIII, en la teoría de sistemas, el pensamiento complejo, la filosofía y la estética, la ética profesional aunque de eso muchos más bien poco, en la técnica; la angustia kafkiana cuando uno ya no se reconoce a sí mismo y es necesaria una bocanada de oxígeno, así tenga smog, así huela a orines y mierda de habitantes de la ciudad sin techo. Un tinto, un tinto y un cigarro son la salvación platónica, son la respuesta.

 

Hola veci, regáleme un combo por favor (veci o vecino: vocablo diplomático indispensable para desenvolverse en el rizoma social bogotano; combo: medio paquete de Mustang azul y un tinto grande), muchas gracias. Es la mañana todavía, hay vida humana que transita bajo el sol y el contraste con la caverna del salón resulta abrumador. Por lo pronto bienvenido al Café Camilo Torres (pero no el cura guerrillero, el otro, que tampoco conozco porque nunca me enseñaron mucho de historia criolla), en todo caso el busto que se ubica en la carrera 13 con 15 y las sucias escalinatas que lo rodean, el procrastinadero por excelencia del estudiante. El cigarrillo deviene, el tinto deviene, la visita deviene, y así mismo deviene la rutina de proyectar seriedad y compromiso para recibir en respuesta una avalancha de responsabilidades pendientes, lo cotidiano. Una vez más la náusea y hasta el hastío del tabaco. Está bien, por lo pronto cumplir con el escalón de tiempo de la cronología escolar, refugiarse una vez más en la caverna, pensar un par de horas sólo para no pensar.

 

Entonces el contenido, las vanguardias, la información, Picasso, la repetición de la repetidera, memorización de cánones, absolutos, verdades. Riqueza cultural, olvido de los sin nombre, estructuras de pensamiento industrializadas, sublimadas y escleróticas, accesorias y necesarias, imposiciones del contexto circunstancial. La clase transcurre, la clase termina. Los autómatas del conocimiento salen en formación de la caverna, salen al encuentro de las siguientes cavernas, de las siguientes rutinas. Monotonía en espectro de grises transita en los pasillos, las caras preocupada y entristecidas ¿por qué? Por el compromiso ¿cuál compromiso? El propio y el social. Pero si yo no me comprometí a nada. No importa, aquí naciste y aquí tienes que estar, escoger una carrera, desenvolverte en la vida y volverte alguien ¿y alguien para quién? Para la comunidad no lo dudes, ¿para quién si no sacrificaste hace tanto tiempo tu autonomía emocional, física y racional en esta fábrica erudita de producción serial?

 

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AVIZOR

Imagen

“el pez del cielo” Alejandra Rincón, Video en HD

¿Cómo enojarme con el arte de nuevos medios siendo yo un involucrado de manera directa o indirecta a ellos, si bien a mí no se me da mucho la cuestión del video desde el ámbito técnico (para no decir que doy asco)?, también lo utilizo para mi trabajo¿cómo enojarme con una pieza o serie de piezas si es que se les puede llamar así en donde su desarrollo tanto como proceso técnico, estético y de construcción de discurso sea relativamente aceptable a pesar de caer en vergonzosos clichés?

¿Cómo? Díganme ¿cómo enojarse con una curaduría aséptica, tan asquerosamente limpia? cada sala era un mini templo a sí misma, a su inmenso ego (pensé en la capilla de Rothko). Y bueno, ¿por qué enojarse con semejante nombre haciéndose notar en la academia, tan respetado, de semejante trayectoria y trayendo consigo a sus acompañantes? (acompañante que a todas estas, poca importancia tienen).

Supongo que a pesar de todo esto, me cuesta enojarme con lo que vi, porque estuvo entretenido, muy a lo “no tengo nada que hacer en mi casa vamos a ver una exposición de video arte”, se pasó bueno mirando cómo otros miran el vacío y lo graban para su deleite, tal cual como en Belleza Americana.

Fui a ver lo que iba a ver y esto fue lo que más enojo me dio, que lo vi, vi el vacío de esos otros súper artistas. O no enojo, más bien hastío, la sensación de estar ya fastidiado de tanta fascinación por una metafísica que más que auténtica, parece postiza, el embelese fantástico y fetichista a los actos insignifcantes, los impecables trabajos de edición para hacer collages de imágenes y discursos tan recontra masticados, puestos encima uno de otra como una plasta. Muy bien hechecitos los videos, muy bonitos sus discursos, linda curaduría…  me aburrí, ya cambiemos de canal.

Sobre la exposición AVIZOR, curaduría de Mario Opazo, con los artistas Alejandra Rincón, Luis Miguel Hernández, Leonardo López, Mario Opazo. Sala de exposiciones ASAB del 6 de Marzo al 28 de Marzo de 2014.

29 de enero de 2012. 2:42 a. m.

El culto al cuerpo, la obsesión por el consumo y la comunicación se volvieron contra el individuo, Existir en este mundo contemporáneo se ha convertido esencialmente en un conflicto interno, la vida contemporánea es una contradicción espiritual para el individuo criado en el frío y desolado abrigo de occidente.

Todos sus valores se caen bajo su propio peso, y se vive en constante incertidumbre;  pareciera que la civilización estuviese en un largo derrumbe, que ya ha durado bastante. La postmodernidad precede con el cambio del formalismo del estructuralismo al nihilismo del posestructuralismo. El primero tiene como fin relacionar las formas de comportamiento de cada sujeto para encontrar un común
denominador entre ellas y determinar así un lenguaje universal, una
codificación a partir de la sociología.

       En el posestructuralismo, en cambio, se definen las estructuras psicológicas del sujeto a partir de los medios masivos de comunicación, entonces se absolutiza la semiología y se oculta el sujeto como entidad única, haciendo de todo un producto del mero consumo [ARAD P-ONN] 

Por pesimista que suene, el fin es una promesa que se aplaza, que deja solo expectativa pero que no concluye de modo contundente. Ni  el individuo, ni la masa encuentran ya descanso o redención en religión, excesos, dinero, superficialidad, búsqueda del conocimiento, ascetismo o corruptibilidad, y si lo hace, se engaña.  Este sinsentido que predomina contamina incluso al espíritu más noble, al alma más elevada. De este modo, la condición corruptible del espíritu del individuo contemporáneo se ve expresada en las artes.

Ahora, partiendo de la concepción de que el arte es la manera de sintetizar el sentir y pensar de un tiempo y una sociedad determinada, así como el sentir y pensar particular del artista acerca de la misma, podríamos decir no que el arte ha muerto como se ha planteado, sino que se arrastra del mismo modo que se arrastra occidente, en inacabable agonía. Aunque esto no parece molestarle mucho al artista, de hecho, tiene el descaro de aprovecharse de esta situación de desconcierto y sacarle el mejor partido, con las mejores intenciones, claro está.

¿Cuál es el problema del arte? ¿Cuál es el objetivo del arte? ¿Cómo se desarrolla el proceso estético bajo las circunstancias de la contemporaneidad?  Repasemos los hechos rápidamente; al crítico e historiador le encanta dividir los momentos temporales en “épocas” o “periodos” que se determina por el interés del sistema socioeconómico predominante, de este modo se han podido clasificar los momentos y vertientes en la historia del arte hasta este tiempo como lo conocemos. Entonces tenemos al arte moderno y al arte contemporáneo o postmoderno sobre la mesa, el primero ubicado cronológicamente desde la mitad del siglo XIX hasta mediados de 1930, el segundo, desde principios de los 50’s hasta el 29 de enero de 2012 a las  2:42 a. m.

El arte moderno fue el reflejo de los múltiples y vertiginosos sucesos que se vieron enmarcados dentro de este periodo de tiempo, los avances científicos, la industrialización, la primera guerra mundial, para tomar algunos ejemplos. Del mismo modo el arte “posmoderno” es la personificación de todos los traumas del individuo a partir de lo que fue en un principio la segunda guerra mundial y los sucesos que le continuaron, entonces el alimento del arte contemporáneo es tanto el trauma posmoderno, el miedo, el desconsuelo, la incertidumbre del individuo occidentalizado, como una clase de nostalgia.

Aspectos como el avance de las telecomunicaciones, el proyecto de globalización, las situaciones político-económicas que desembocan en conflictos en países usualmente tercermundistas también son referencias para artistas de toda corriente y estilo. Pero, principalmente, más que mirar la práctica artística como un ejercicio de observación del contexto, hemos concluido que el arte contemporáneo es la sesión de terapia de la humanidad. Entendiéndose más como un tratado sicoanalítico codificado, el arte ha servido como muestra de todos los demonios que agobian al individuo perdido en una constante implosión, como una terapia o un consuelo para el individuo en  eterno devenir, una esperanza en cierto sentido.

He aquí que toda la carga histórica de occidente, conlleva a crear un imaginario roto, un llanto, una ansia de sentido; el individuo se mueve en un letargo constante, la masa, en su conglomeración de desencuentros, pulula ida de toda virtud generada principalmente por el desengaño ocasionado por la doble moral de las instituciones que estructuran la civilización. Familia, religión, estado, todos desvirtuados, todos corrompidos, han destruido el sentido de identidad, partiendo el individuo inicialmente, en dos, luego, en miles, “hay mucha gente aquí dentro de mí, todos gritan y todos callan”. ¿Quién como el contemporáneo para no sentirse en ninguna parte? Somos los restos sobrantes de la bodega del Dr. Frankenstein, un número negativo, no somos hombre, no somos superhombre, no somos homínidos, no somos nada.

¿Es culpable la posmodernidad misma de esto? Dadas las circunstancias históricas, no es así, ya que la posmodernidad teóricamente es la superación del modelo anterior basado en la racionalidad del estructuralismo, lo que sucede, es que dados los acontecimientos que precedieron a la década del 50, principalmente las dos guerras mundiales, la modernidad y su modelo perdió toda validez, dejando los malestares posteriores. Hace falta una cachetada en el ego, olvidarse de la pretensión, del mercantilismo de los signos, de las palabras rebuscadas y los mamotretos obsoletos, hace falta llegar a una catarsis, y empezar de nuevo, con la intención de doler, sino también de dañar.

Historia de un parche (artistresidency)

                                                                      “Nadie sabe, nadie supo

¡Fue horrible!,  oh sí! ¡fue horrible!

ésta es la triste historia de un espacio-independiente-de-arte que no tenía nada;

no tenía contenido, no tenía nada

y la gente no bailaba no bailaba no bailaba

                                                     no tenía contenido, no tenía nada

y la gente no bailaba no bailaba no bailaba

Fue horrible, fue horrible,

¡oh sí, fue horrible!

                                                   fue horrible, fue horrible,

¡oh sí, fue horrible!

Esta es la triste historia de un espacio-independiente-de-arte donde la gente no bailaba,

y a los artistas les gritaban… les gritaban

“NO SEAN BRUTOS”

sí se puede,

           no se puede,

                      sí se puede,

                                              no se puede.

Esta es la triste historia de un espacio-independiente-de-arte donde la gente no bailaba,

y la lluvia no paraba no paraba no paraba.

sí se puede,

                 no se puede,

                        sí se puede,

                                               no se puede,

no se puede.”

adaptado de la letra de la canción “fue horrible” de Changa Vieja.